Danzas destacadas de la verbena


Durante la verbena folclórica pudimos observar diferentes danzas interpretadas por los estudiantes; estas provienen de diferentes partes de nuestro bello país, resaltando la cultura y tradición tan hermosa que nos representa y une a todos los presentes. Cada danza contaba una historia única, mostrando la diversidad y el orgullo que sentimos por nuestras raíces y costumbres. La energía y el entusiasmo de los bailarines contagiaron a todos los asistentes, quienes aplaudían con fervor al ritmo de la música. Al final del evento, se sintió un profundo sentido de comunidad, recordándonos la importancia de celebrar y preservar nuestra herencia cultural.

A continuación, discutiremos tres bailes que, desde nuestro punto de vista, fueron lo más sobresaliente del evento:


1. El diablillo sucio.

Los diablicos sucios son personajes típicos que realizan uno de los bailes más populares del país. Aparecen durante las fiestas del Corpus Christi. Sus danzas y coloridos trajes recorren las calles, junto a la música de la mejorana y la cumbia. Pero no solo bailan, también juegan y entretienen. Le deben su nombre al hecho de que su vestuario era elaborado con manta sucia pintada con rayas negras y rojas, y luego mezclada con sudor. Aunque eso no es así en la actualidad, el nombre se mantiene. Los diablos sucios usan campanillas y castañuelas en su vestuario, lo que los hace llamativos y ruidosos. La parte fundamental de su atuendo, sin embargo, es la máscara, que se elabora con papel, arcilla y pintura.




2. Zaracunde

    1. La expresión Zaracundé se refiere a una danza y a la música que la acompaña. Es una danza afroamericana que representa la huida de mama grande con sus numerosos hijos. Es una escenificación que recuerda como los afrodescendientes se rebelaron y huyeron de amos y esclavistas.


                                                                                                                


3. El punto

El punto es un baile y género musical autóctono de Panamá que incluye en su estructura la forma melódica y la coreográfica. Posee una composición creada específicamente para el baile, ejecutado por una sola pareja que hace gala de donaire, precisión y gracia. Es de pura ascendencia hispánica y es considerado el baile y género musical más bello y elegante de todo el istmo de Panamá.

No es baile de toda una noche como puede serlo el tamborito y la cumbia panameña, el pindín y la mejorana. Se baila más bien como una demostración atractiva entre los minutos de descanso de un baile, para regalo de los ojos y goce del espíritu de la concurrencia a una fiesta. Si la pareja se luce, la concurrencia estalla en aplausos y hasta hay monedas que ruedan por el suelo, en su honor. Muchas veces los músicos, entusiasmados, han rendido su homenaje a los bailadores notables "doblando" los tambores, como designan ellos al acto de inclinarlos frente a los pies de la dama.




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